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20 d’octubre del 2019

MIRALL: UN PROGRAMA PARA EL ABORDAJE DE LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL CON ADOLESCENTES EN LIBERTAD VIGILADA Y SUS FAMILIAS


MIRALL: a program for the approach in child-to-parent violence with adolescents in juvenile probation and their families

Authors: Jordi Burcet i Solé, Federico Diego Espuny & Josep Vallés Herrero


MIRALL (“espejo” en catalán), es un programa para la intervención directa con jóvenes y sus familias que han sido denunciados por violencia familiar y que están cumpliendo medidas de JUSTICIA JUVENIL,  está elaborado ad hoc, a partir de las necesidades detectadas a través de la aplicación del SAVRY, en el que han participado 72 jóvenes y sus progenitores, así como 4 monitores (voluntarios rehabilitados), en  siete ediciones, y en cuatro años (2014-2018). MÉTODO Se trata de una investigación – acción, basada en las buenas praxis en justicia juvenil y realizada directamente por profesionales, con asesoramiento de expertos universitarios y que, ante el reto de carecer de herramientas adaptadas para dar una respuesta educativa a este nuevo perfil delictivo, ha elaborado y evaluado el programa.  RESULTADOS Las cuatro primeras ediciones (2014-16), con los correspondientes grupos con 41 participantes  han permitido elaborar un programa que ha constatado la reducción de la violencia familiar tras haberlo concluido y una valoración positiva por parte de los participantes y evaluadores externos que acredita su aplicación en 2017 y 2018 y también su difusión través del CEJFE (Centre d’Estudis Juridics i Formació Especialitzada de la Generalitat de Cataluña).  DISCUSIÓN  Se continúa aplicando el programa ya que se ha demostrado eficaz  aunque debe continuar valorándose


ABSTRACT: MIRALL ("mirror" in Catalan), is a program for direct intervention with young people and their families who have been denounced for family violence and who are complying with measures of JUVENILE JUSTICE, is prepared ad hoc, based on the needs identified through the application of SAVRY, in which 72 young people and their parents have participated, as well as 4 monitors (rehabilitated volunteers), in seven editions, and in four years (2014-2018). METHOD This is an action research, based on good practice in juvenile justice and carried out directly by professionals, with the advice of university experts and, given the challenge of lacking adapted tools to give an educational response to this new criminal profile, has developed and evaluated the program. RESULTS The first four editions (2014-16), with the corresponding groups with 41 participants, have allowed the elaboration of a program that has confirmed the reduction of family violence after its conclusion and a positive assessment by the participants and external evaluators that accredits their application in 2017 and 2018 and also its dissemination through the CEJFE (Centre d’Estudis Juridics i Formació Especialitzada of the Generalitat of Catalonia). DISCUSSION The program continues to be applied since it has been proven effective although it must continue to be valued.

 http://www.eduso.net/res/29/articulo/mirall-un-programa-para-el-abordaje-de-la-violencia-filio-parental-con-adolescentes-en-libertad-vigilada-y-sus-familias

2 d’octubre del 2019

Nuestra energía es nuestra fuerza. Nueve estrategias de autocuidado profesional en Educación Social. Carnaval de blogs 2019 (CEESC)



Autor:  Josep Vallés Herrero Fecha publicación: 2/oct./ 2019. Día Internacional de la Educación Social 
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Este artículo pretende dibujar algunas orientaciones y estrategias para el autocuidado de los educadores o educadoras sociales que, en el ejercicio de su acción socioeducativa, faciliten su desarrollo personal y profesional.
Surgen a través de mis trabajos de investigación, de mi ejercicio profesional o de mis colaboraciones con compañeros y compañeras; ya sea desde el punto de vista académico,  como investigador y profesor tutor en diferentes asignaturas de Educación Social de la UNED  y en mis más de 30 años de ejercicio profesional como educador social en diversos contextos laborales (educación de adultos, centro abierto, servicios sociales, programa de formación inicial, etc) .
 Fotografía: Magda Bel 

Como defendí en mi tesis (2011), la acción socioeducativa que ejercemos es, básicamente, una relación de acompañamiento, debido al papel que jugamos para orientar, apoyar y ayudar  a  las  personas  a  lograr  sus  metas e integración social; y en esta relación debemos coordinarnos con otros profesionales y gestionar bien los procesos para optimizar nuestra acción profesional. Y para realizar estas difíciles, aunque bonitas funciones, debemos empoderarnos individual y colectivamente.

Únicamente con profesionales competentes y en plenas facultades conseguiremos que nuestro trabajo sea relevante y que la educación social pueda ejercer como disciplina y profesión de referencia en el bienestar de las personas, colectivos y comunidades. Y eso lo tenemos que hacer, no solo como profesionales individuales, sino también en el seno de los equipos en donde estemos ubicados y como miembros de la comunidad.
Para ser competentes  debemos esforzarnos para comprender las estrategias, dimensiones y tendencias actuales de la práctica profesional con las personas en situación de vulnerabilidad.  Para ello debemos identificar los rasgos psicopedagógicos y sociales singulares de los procesos de riesgo, desamparo, conflicto e inadaptación social y las estrategias más adecuadas de intervención, las principales funciones en nuestros contextos laborales, conocer los principales conceptos y tareas relacionados con estas prácticas y la legislación vigente que regula las situaciones de riesgo, desamparo y conflicto en nuestro país.
Es imprescindible también no olvidarnos de actualizarnos mediante lecturas sobre propuestas orientadas a conseguir la calidad y mejora de la acción socioeducativa desde diversos ámbitos profesionales a la luz de las nuevas prácticas. Finalmente merecen atención los recursos y programas comunitarios para la prevención y atención de  personas en situación de vulnerabilidad.
Autor ilustración: Ignasi Blanch    

Los niños y adolescentes, o adultos, destinatarios de los servicios sociales suelen estar en situación de conflicto social o riesgo social, es decir, con carencias en su proceso de maduración personal y socialización e incluso, en ocasiones, desamparados o maltratados, con lo que es importante partir de las características y necesidades personales para promover su adaptación social –autonomía, integración, participación– y su crecimiento personal, a partir de intervenciones personales, familiares y comunitarias, en un marco de actuación  calificado tradicionalmente de educación no formal.[1]  En la actualidad desde la educación formal o reglada también se intenta dar respuesta a estas necesidades por lo que se están reformulando los límites y los espacios de esta acción socioeducativa y se buscan consensos en ese trabajo de red que optimicen las acciones educativas individuales o  familiares y qué tipo de profesionales deben de estar.

Algunas de las nueve estrategias que a continuación planteo se inspiran en lo que yo denomino “funciones nucleares” del perfil polivalente del educador[2] y también en lo que podríamos calificar de la reflexión sobre la praxis. No podemos decir que estas estrategias sean las únicas, pero nos han sido útiles y pueden ser útiles para reducir el estrés profesional, la ansiedad o el insomnio si se aplican bien.

Nueve estrategias para marcar la frontera de una buena praxis socioeducativa[3]

1.  La importancia del vínculo en la acción socioeducativa
Nuestra intervención está destinada a facilitar apoyo individualizado y cercano que permita evitar la ruptura o el alejamiento de su entorno próximo. Adquiere gran importancia el vínculo, es decir la creación de una relación educativa que facilite a la persona ser sujeto y protagonista de su propia vida. El profesional ha de partir del convencimiento y responsabilidad de que su tarea profesional sea la de acompañar a las personas y a la comunidad a que resuelvan sus necesidades o problemas, de manera que no le corresponde el papel de protagonista en la relación socioeducativa, suplantando a los sujetos, grupos o comunidades afectadas. Por esto en sus acciones debe procurar siempre su aproximación directa hacia las personas con las que trabaja, favoreciendo en ellas aquellos procesos educativos que les permitan un crecimiento personal positivo y una integración crítica en la comunidad a la que pertenecen.

Ese vínculo debe respetar la autonomía, la dignidad y la libertad de los destinatarios de la intervención[4], de acuerdo con el código ético profesional y de una ética “cara a cara”[5] que conecta con la madurez, el equilibrio y la forma de estar en el mundo.

2. Trabajo desde la profesionalidad
Supone el sentido de la responsabilidad, competencia profesional y prudencia en la utilización de herramientas y técnicas educativas. La autoridad profesional se fundamenta en las funciones, las competencias, las formaciones recibidas. Ha de estar profesionalmente preparado/a para la utilización de métodos, herramientas educativas y tareas que utilice en su práctica profesional, así como para identificar los momentos críticos en los que su presencia pueda limitar la acción socioeducativa. Supone, en ocasiones pautar, valorar e informar  las intervenciones con el propósito principal de mejorarlas.

3. Búsqueda del interés superior del menor y de la justicia social
La actuación debe basarse en el derecho al acceso, que tiene todo ciudadano, al uso y disfrute de los servicios sociales y educativos en un marco del Estado Social Democrático de Derecho y no en razones de beneficencia o caridad. Esto exige, además, que desde el proceso de la acción socioeducativa, actúe siempre en favor del pleno e integral desarrollo y bienestar de los niños y su familia, actuando siempre en el marco de los derechos fundamentales articulados en la Convención sobre los Derechos del Niño (1989, CDN, en inglés CRC) y en virtud de los derechos humanos enunciados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1945, DUDH).

4. Respeto de la confidencialidad
Constituye una obligación ineludible para los agentes educativos guardar el secreto profesional en relación a todas aquellas informaciones obtenidas directa o indirectamente acerca de los sujetos. En aquellos casos en que por necesidad profesional se haya de trasladar información entre profesionales o instituciones, siempre debe tenerse en cuenta este principio.

5. Formarse permanentemente
Constituye un derecho y un deber, no solo en cuanto a la adquisición de conocimientos, sino también en referencia a la calidad de la acción educativa a través del análisis crítico de su experiencia. Esto significa, un proceso continuo de aprendizaje que permita el desarrollo de recursos personales que favorezcan la mejora de la acción socioeducativa.

6. Trabajar en equipo y comunitariamente
Los agentes socioeducativos trabajamos siempre insertos en equipos y en redes, de una forma coordinada, para enriquecer su trabajo. Hemos de ser conscientes de nuestra función dentro del equipo, así como la posición que ocupamos dentro de la red y saber en qué medida nuestra actuación puede influir en el trabajo del resto de los miembros, del propio equipo y de los profesionales o servicios que, dentro de una red, estarán presentes más adelante. Debemos plantearnos una actuación interdisciplinar teniendo en cuenta los criterios, conocimientos y competencias de los compañeros para que el resultado de las diferentes acciones socioeducativas con las personas sean coherentes y constructivas. También son importantes espacios de reflexión sobre la praxis.

7. Respeto institucional
Como agentes educativos debemos conocer y respetar el proyecto educativo y reglamento de régimen interno de la institución donde se trabaja. En caso de que estos contradigan los principios básicos de la profesión se deberá actuar comunicándolo al Colegio Profesional correspondiente.

8. Criterios de normalización y simplicidad en las intervenciones
En este sentido, se debe realizar el acompañamiento y la derivación correspondiente de los niños o personas vulnerables, cuando las necesidades requieran de la acción de otras prácticas profesionales. Esto quiere decir, por ejemplo, que se deben reducir peritajes innecesarios e incrementar la intervención concertada con un profesional referente que coordine las intervenciones. Se debe tender a «una actuación de vigilancia protectora con el recurso adecuado, en permanente relación con los recursos (educativos, sociales, de salud) del entorno»[6] y cuanto antes –en el tiempo– desde la escuela infantil o primaria y acabará, en los casos que lo requiera más allá de la mayoría de edad.

9. Principio de tenacidad o constancia en las intervenciones
Para Diego Espuny (2011)[7] la tenacidad es un principio dirigido a fortalecer los factores protectores que expone en la intervención con niños y en términos parecidos se manifiesta Valverde (1997)[8] cuando dice que que el educador debe aportar a la relación socioeducativa la constancia, seguridad y madurez que los niños no tienen, por su propia historia de carencias y que el mantenimiento de conductas desadaptadas, incluso después de establecer una vinculación profesional, es normal, al menos durante un tiempo. La constancia afectiva y relacional del educador, aportando su madurez en situaciones de conflicto, es la mayor garantía de éxito de la intervención.
El trabajo socioeducativo es difícil, cada niño es único y guarda dentro de sí infinidad de situaciones, sentimientos, experiencias, capacidades, emociones, recuerdos y momentos vividos, que no siempre es posible conocer, interpretar o entender a primera vista. Conviene persistir en la intervención y que se anticipe al desarrollo de más graves dificultades apoyando tanto a los progenitores como a sus sustitutos y consiga facilitar el camino ofreciendo a las figuras tutelares y a los educadores, por una parte, la información técnica suficiente acerca de los distintos modelos y corrientes psicopedagógicas más importantes y, por otra parte, las pistas que nos permitan desarrollar nuestro trabajo cotidiano con menos estrés y mayor eficacia.



[1] Autores como Jaume Trilla - La Educación no formal. Barcelona: Ceac, 1984  -, y  Gloria Perez Serrano -Pedagogía social, educación social. Madrid: Narcea, 2004 -, coinciden en varios aspectos de nuestra afirmacion con otras palabras.
[2] Vallés, J. (2014): Las funciones polivalentes del educador en nuestra sociedad. Aula Magna 2.0. CUEDESPYD. Revistas Científicas de Educación en Red. ISSN: 2386-6705.
[3] Vallés, J. (2011): La atención a menores en los Servicios Sociales de Base. En Ámbitos y estrategias en la intervención socioeducativa con menores, coord. María Senra, 13-16. Madrid: Sanz y Torres. Este libro es manual del curso de enseñanza abierta “intervención socioeducativa con menores” de la UNED.
[4] La libertad de las personas es un principio humanístico. Viktor Frankl en 1945 escribió “El hombre en busca de sentido”, donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde la perspectiva de un psiquiatra. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el individuo puede encontrar una razón para vivir. Aunque no siempre podemos modificar las condiciones en que vivimos, siempre somos dueños de elegir la actitud a adoptar frente a ellas, es decir,  los seres humanos conservamos siempre la capacidad inalienable de poder elegir.
[5] Sánchez-Valverde C. (20159:LA IMPORTANCIA DE LA ÉTICA PROFESIONAL EN LA FORMACIÓN DE AGENTES DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL. In book: Libro de Actas do I Encontro Luso-Galaico da Educación Social.Edition: Santiago de Compostela: CEESG (Colexio de Educadoras e Educadores Sociais de Galicia
[6] Funes Arteaga, J. (2008). El lugar de la infancia. Criterios para ocuparse de los ninos y niñas hoy.
Barcelona: Grao, 147.
[7] Diego Espuny, F. (2011). Evaluar y auditar la protección de menores. Trobada d’Educació Social, CEESIB, 5, 7-12.
[8] Valverde, J. (1997). La cárcel y sus consecuencias. La intervención sobre la conducta desadaptada. Madrid, Ed. Popular.

12 de maig del 2019

Vuit anys de la delegació del Col.legi d'Educadores i Educadors Socials de Catalunya a Tortosa (Terres de l'Ebre)


En aquest post recordem els actes d'aquesta efemèride recuperats de:
https://ceesc.blogspot.com/2011/05/fent-cami-pel-ceesc-terres-de-lebre.html
dimarts, 17 de maig de 2011
Fent camí pel CEESC a Terres de l'Ebre
El passat dijous 12 de maig de 2011, va tenir lloc l’acte d’inauguració de la nova seu i un pas endavant, no només per al col·lectiu d’educadores i educadors socials de Catalunya, sinó per l’aposta per la Catalunya del Sud, la de les Terres de l’Ebre. Un pas endavant que suposa la descentralització dels serveis i col·lectius professionals que donen suport a una nova professió. Una professió que treballa amb i per les persones.
Al voltant d’aquest acte ens vàrem aplegar, no només professionals de l’Educació Social, sinó també tots aquells que, d’alguna manera o altra, es comprometen amb la societat del benestar (representants de les institucions públiques, d’associacions, sindicats, de governs municipals, d'universitats…).

 
L’acte va tenir lloc a la sala audiovisual de la UNED de Tortosa enmig d’un ambient distès i de celebració. Pepín de la Rosa, president del CEESC i Pep Vallés, president de la delegació territorial, van explicar el procés de creació de la nova delegació i del nou local a una seixantena de persones. 












Van estar acompanyats pel Sr. Ferran Bel, alcalde de Tortosa, per la Sra. Ana Algueró, primera tinent d'alcalde de la ciutat, i pel Sr. Josep Ma. Franquet, director de la UNED. Pep Vallés va dedicar l’acte a la memòria de Toni Julià i de Marc Polo (monitor de l’Escola de l’Esplai de Tortosa).

Durant l’acte, Pepi Borràs, vicepresidenta de la delegació, va fer el lliurament de premis del concurs de làmines per decorar la seu, que va tenir 12 obres premiades. A més, es van concedir tres premis especials: el Premi Punt de Llibre, concedit a l’Andrea M. G. de 7 anys, del Centre Obert El Castell d’Amposta (a partir del seu dibuix es va dissenyar el punt de llibre entregat com a obsequi a tots els assistents); el Premi Sènior, concedit a José A. B. de 91 anys, de l’Hospital de la Santa Creu de Jesús (Tortosa), i el Premi al millor conjunt de treballs presentats, concedit als nens i nenes amb síndrome de Down de Deltebre.

 











A les 19 hores, vam anar plegats a visitar la seu del CEESC, situada al carrer Ramon Berenguer IV de Tortosa, on els membres de la Junta delegada a Terres de l'Ebre -Raquel Aixendri, Carina Callejon, Fina Callau, Núria Palau, Toni Polo, Inés Solé i Manel Roman- van fer d'amfitrions.












A partir d’aquest moment, disposem d’una nova seu on poden aplegar-se les educadores i els educadors socials de les Terres de l’Ebre per compartir inquietuds i restar informats d’allò que suposa estar col·legiat. 

Els serveis que s’ofereixen des d’aquest espai són múltiples i variats. Serveis que poden ser útils per a qualsevol professional de l’Educació Social. Disposem d’una tècnica que s’encarrega de l’acollida dels col·legiats i col·legiades, dels grups de treball, de la formació i de la gestió de les seves necessitats professionals.







16 d’abril del 2019

¿Cómo nos podemos aproximar al mercado laboral del educador social?

¿Cómo nos podemos aproximar al mercado laboral del educador social? Esperando el eco (Universidad Cooperativa de Colombia)  21 junio, 2018 Por Josep Vallés Herrero
A esa pregunta le intentamos dar respuesta en Cataluña (España) a partir de un trabajo empírico expuesto en “Aproximación al mercado laboral del Educador Social” publicado en la revista digital Aula Magna 2.0, de las revistas científicas de Educación en Red, promovida por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), con el apoyo, en la edición, del Dr. Lorenzo García Aretio y del añorado Dr. Ramón Pérez Juste.




 La educación social es una profesión en construcción. El resultado de la investigación que realicé en el 2014 ha sido un inventario detallado de 72 contextos laborales del educador social, y, aunque debería contrastarse más, es decir, consultar a más expertos y en diferentes comunidades del Estado, puede ser de utilidad en aspectos formativos y de prácticas profesionales para los educadores sociales; por otro lado, nos falta una regulación de la educación social como profesión bien definida, como ha defendido el Consejo General de Educadoras y Educadores Sociales (CGCEES) de España. La extrapolación internacional de estos contextos laborales debería adaptarse a cada país. Hay una gran diversidad de perfiles y denominaciones de educadores y educadoras sociales en todo el mundo: animador sociocultural, social educator, social worker, educateur sociaux, educatore profesional, psicoeducador o sociopedagogo, por lo que el principal desafío, al afrontar el reto de la globalización, en clave de educación social y su mercado laboral, es la construcción de la identidad de todos estos profesionales, voluntarios e investigadores, que en diferentes denominaciones trabajan, con objetivos similares, para la educación social. Por lo tanto, los estudios sobre el mercado laboral de estos profesionales tendrían que tener en cuenta esta diversidad que nos caracteriza como agentes de acompañamiento educativo y promover el bienestar social y cultural. Algunas de las voces más autorizadas para responder cuáles son los retos profesionales actuales son los colegios profesionales de educadoras y educadores como la Asociación Internacional de Educadores Sociales (AIEJI), la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social(SIPS) y las universidades; la primera, por ser una asociación de educadores y educadoras; la segunda, porque reflexiona sobre las prácticas desde posiciones teóricas; y la última, porque puede reflexionar sobre la formación de futuros educadores. Un artículo relevante en estas temáticas es “La educación social en un mundo globalizado desde el punto de vista de la AIEJI” de su presidente Benny Andersen, en el que describe los principales objetivos de trabajo para los próximos años de esta asociación (2017-2021): el trabajo socioeducativo en ancianos y personas con demencia y la ética en el trabajo socioeducativo.
Otra anotación interesante es que, desde la Junta de Gobierno del Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales Catalán (CEESC), promovimos un Informe sobre el Estado de la Educación Social en Cataluña en el que se indican los principales ámbitos específicos de intervención de los educadores y educadoras catalanas en el 2014, entre los que destacan en ocupación y a gran distancia de los otros, los servicios sociales de base, los centros residenciales de acción educativa y, en porcentajes menores, los programas socioeducativos para la infancia, la animación y dinamización sociocultural, el trabajo en centros residenciales para mayores y el trabajo con personas con discapacidad. Desde mi punto de vista, algunos de los grandes retos que tenemos planteados como profesionales, desde la educación social y más teóricamente desde la pedagogía social, son retos también de toda la sociedad: la defensa y acción educativa de los más vulnerables contra las injusticias sociales, la búsqueda de la paz y la lucha por el equilibrio medioambiental (cuestiones como el cambio climático no nos son extrañas). La magnitud de estos temas nos hace susceptibles de buscar alianzas y discursos parecidos a los que encontraríamos en organizaciones como la ONU (UNICEF), UNESCO, Consejo de Europa, Foro Social Mundial (FSM), Fundación Cultura y Paz, Premios Nobel de la Paz y Greenpeace, por solo citar algunas. La educación social es una de las profesiones más humanas y enriquecedoras espiritualmente ya que consiste en ayudar a los más necesitados, a los indefensos y a los rechazados de forma injusta. La no muy divulgada declaración de Barcelona, en el III Congreso de Educación Social en España (2001), es que para la profesión lo importante es el progreso de la humanidad: dibuja un perfil profesional de tipo reflexivo, crítico y autocrítico con la capacidad para la creación de conocimiento en un mundo incierto e identifica el compromiso de la profesión con la promoción de las personas. Es por esto que los educadores sociales tenemos el espíritu del Quijote, personaje errante en busca de utopías, en el sentido en que lo describe Ignacio Ramonet en el Foro Social Mundial del 2005, en Porto Alegre: “Pero no en el sentido estricto de la palabra utopía, en realidad, lo que él no soporta es la injusticia, las desigualdades y quiere que cambien las cosas”.

 JOSEP VALLÉS HERRERO Doctor en Pedagogía, educador social y profesor tutor de la UNED. Miembro de la Vocalía de Situación Profesional y Sociolaboral del Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales de España y de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS). Vocal del Observatorio de Infancia de la Generalitat de Catalunya. Autor de Manual del Educador Social. Intervención en Servicios Sociales (2009), Compendio conceptual de la Educación Social(2010) y de la tesis Análisis y valoración de las funciones de los educadores sociales en España(2011). Correo: jvalles@tortosa.uned.es

23 de juny del 2018

How Can We Approach the Labor Market of the Social Educator? By Josep Vallés Herrero

We tried to answer this question in Catalonia (Spain) based on an empirical work presented in “Aproximación al mercado laboral del Educador Social,” which was published in the online journal Aula Magna 2.0 of the Educación en Red scientific journals, promoted by the Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) with the editing support of Lorenzo García Aretio and the late Ramón Pérez Juste

Social education is a profession under construction. The result of the research I conducted in 2014 has been a detailed inventory of 72 labor contexts of the social educator and, while there should be more comparison, i.e. consulting with other experts in different communities of the State, it may be useful in terms of education and professional practices for social educators. Furthermore, we lack regulation of social education as a well-defined profession, as defended by the Consejo General de Educadoras y Educadores Sociales (CGCEES) of Spain. The international extrapolation of these labor contexts should be adapted to each country. There is a wide range of social educator profiles and names throughout the world: animador sociocultural, social educator, social worker, educateur sociaux, educatore profesional, psicoeducadoror sociopedagogo. So, when facing globalization, the main challenge of social education and its labor market is to construct the identity of all these professionals, volunteers and researchers who, under different names, work with similar objectives for social education. Therefore, studies on the labor market of these professionals should consider this diversity that characterizes us as educational assistance agents and foster social and cultural well-being.
The professional associations of educators such as the Asociación Internacional de Educadores Sociales (AIEJI), the Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS) and universities are some of the most authoritative voices to answer what the current professional challenges are: the first one, because it is an association of educators; the second one, because it reflects on practices from theoretical positions; and the last one, because it may reflect on the education of future educators.
A relevant article on the subject is “La educación social en un mundo globalizado desde el punto de vista de la AIEJI“ by its president Benny Andersen, in which he describes this association’s main work objectives for the next years (2017-2021): socio-educational work with the elderly and individuals with dementia and ethics in socio-educational work.
It should also be noted that, from the Governing Board of the Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales Catalán (CEESC), we promoted a Report on the State of Social Education in Catalonia which points out the main specific areas of work of Catalan educators in 2014, including, but not limited to, basic social services,  residential centers for educational action and, in smaller percentages, socio-educational programs for children, sociocultural animation and dynamization, residential centers for the elderly and work with the disabled.
From my point of view, some of the big challenges we have as professionals, from social education and more theoretically from social pedagogy, are also challenges of the whole society: the defense and educational action of the most vulnerable against social injustice, the search for peace and the fight for environmental balance (issues such as climate change are not alien to us). The extent of these matters makes us susceptible to seek partnerships and discourses similar to those found in organizations such as the UN (UNICEF), UNESCO, Council of Europe, World Social Forum (WSF), Fundación Cultura y Paz, Nobel Peace Prize Laureates and Greenpeace, just to name a few.
Social education is one of the most humane and spiritually enriching professions because it is about helping the needy, the defenseless and the unjustly rejected. The not widely publicized Barcelona Declaration, at the III Congress of Social Education in Spain (2001), states that for the profession the progress of humanity is what matters: It outlines a professional profile of a reflexive, critical and self-critical type that can create knowledge in an uncertain world and identifies the commitment of the profession to the promotion of people. For this reason, social educators have the spirit of Don Quixote, a wandering character in search of utopias, as described by Ignacio Ramonet at the 2005 World Social Forum in Porto Alegre: “But not in the strict sense of the word utopia. Actually, what he cannot stand is injustice, inequality, and he wants things to change.”
JOSEP VALLÉS HERRERO
PhD in Pedagogy, social educator and tutoring professor at the UNED. Member of the Professional and Socio-Labor Situation Committee of the Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales of Spain and the Societat Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS). Member of the Observatory for Children of the Generalitat de Catalunya. Author of Manual del Educador Social. Intervención en Servicios Sociales (2009), Compendio conceptual de la Educación Social (2010) and the dissertation Análisis y valoración de las funciones de los educadores sociales en España (2011). E-mail: jvalles@tortosa.uned.es
Waiting for an echo (Universidad Cooperativa de Colombia)

2 de juny del 2018

CRÒNICA DE LA INAUGURACIÓ DE LA NOVA SEU DE LA NOSTRA ASSOCIACIÓ GRUP D’ESPLAI BLANQUERNA A TORTOSA (31.05.2018) per Federico Diego Espuny i Josep Vallés Herrero



INTRODUCCIÓ
Josep Vallés Herrero. Educador Social i Pedagog.

Em sembla d’interès públic fer noticiable aquest fet i situar-lo al meu Blog,  ja que “Lo Blanquerna”, conegut així col·loquialment, ha estat i és més que un grup d’esplai, ja que hi han passat, al llarg dels seus 38 anys d'existència, centenars de xiquets i xiquetes de Terres de l’Ebre i també de Tarragona, del nord Castelló i del sud de Terol. Però no sols infants, també persones amb processos d’acompanyament.  La tipología de serveis és diversa: projectes socioeducatius en medi obert, de tutela, de post-tutela, de reinserció i de lleure.  

L’entitat ebrenca és molt menys coneguda que l’escola de magisteri a Barcelona o que la llibreria de  Madrid, es diu així com a metàfora moral  inspirada en la novel·la de Ramon Llull: LLIBRE D’EVAST E BLANQUERNA (Montpeller 1285).

“Lo Blanquerna” ha generat un “laboratori” de discussió pedagògica, aprenentatge dins de l’educació no formal, de l’animació socio-cultural i elaboració de recursos i estratègies educatives. També aquestes bones pràctiques mereixedores de diversos premis de l’àmbit social, del què destaquem el premi Jaume Ciurana de la Generalitat (1998), han inspirat alguns continguts d’investigacions i llibres (com p. ex. de Federico Diego, Salvador Miquel, Jordi Burcet, Carmen Ponce, Montse Guasch, Nuria Palau, Toni Polo, Ester Cabanes, i també, entre d’altres,  d’algunes de les meves obres i articles).

Per entendre millor l’essència i els origens d’aquesta associació s’hauria de llegir “L'Esplai Blanquerna 1980-2000: una experiència d'inclusió a les Terres de l'Ebre / Grup d'Esplai Blanquerna/ València: Siquem Ed. (2000)”, què està a la col·lecció local de la Biblioteca Marcel·lí Domingo.
Fins ara la nostra seu social estava al centre cívic de Santa Clara. El dijous 31 de maig de 2018 hem inaugurat nova seu, amb presència de l’alcaldessa de la Ciutat, la Sra. Meritxell Roigé,  al carrer Mossèn Sol, núm. 3 de Tortosa, al barri del Rastre (Casc Antic). A l’acte van assistir antics i actuals monitors i monitores, gent del barri i dos persones rellevants dins del sector d’infància tutelada i extutelada, els Srs. Jordi Bach i Isidre Carbonell.



BLANQUERNA  DE TORTOSA. NOVA SEU I  NOUS SERVEIS.
F.Diego Espuny
Pedagog

La llavor d’un Esplai començat al Seminari  als inicis dels anys 80, s’ha fet un gran arbre amb vocació de servir els més petits i fràgils, els  descartats i vulnerables. Blanquerna és una associació sense ànim de lucre, que es defineix com una experiència d’inclusió a les Terres de l’Ebre.
Des del compromís local però de fons amb un clar plantejament global, referma l’opció pels drets humans universals, participant i teixint  xarxes, lluitant  contra l’individualisme lliberal de la postmodernitat. A partir de la  interconnectivitat fer camí junts cap a la interfraternitat, maldant per a obtenir noves respostes , justes i eficients a les  necessitats que segueix plantejant-se un món dràsticament desigual, on  l’1% de la humanitat posseix gairebé la mateixa riquesa que l’altre 99 %.  Denúncia i coratge per  mirar de fer quelcom de concret , pràctic i quotidià.
Han estat Toni Polo i Núria Palau, recolzats per la junta gestora (Francesc Caballé secretari i els vocals: Fina Melero, Montse Mauri, Àngels Príncep i Josep Vallés),  les cares visibles entusiasmades  d’un projecte amb futur per l’acció i reflexió solidària  i sostenible, sense defugir la utòpica fraternitat.
La seu del Blanquerna estarà ara a un antic edifici rehabilitat amb cura i gust, recuperant els vells elements que el pas del temps havien amagat, per artesans  emprenedors sota la direcció de l’arquitecte Enric Roig.

La jornada d’inauguració va ser una ocasió de retrobament dels pioners del projecte, de l’acollida als nous col·laboradors i voluntaris. La nova seu esdevé un espai que afavoreix la transparència, la relació, la proximitat, el respecte incondicional; la genuïnitat i  l’autenticitat. Les portes sempre obertes al barri, l’arbre pintat  tan bellament  com altruista per  Jordi Castells, que aporta  color a unes parets blanques i que expressa la inequívoca  voluntat d’agermanament de persones i famílies alhora que evoca  l’Arbre de Llull.




Abans de la benedicció per part del rector de la parroquia del Sant Crist de la Catedral, mossèn Josep Mª Membrado també hi hagué el record tant dels infants de l’Esplai com el dels  familiars traspassats.

La nova seu significa una nova il·lusió per emprendre nous reptes i consolidar  els projectes. Sense anar massa lluny, el  2017 Blanquerna  va atendre 2.585 persones de totes les edats i en diferents situacions: des de joves i xiquets que gaudiren de temps de lleure, excursions i esports, higiene i alimentació, passant per dones, persones amb diversitat funcional, o el  suport a la bona convivència en pisos assistits per a joves extutelats. Tot comptant no només amb els professionals contractats sinó amb més de 100 voluntaris, construint ponts, obrint portes, plantant arbres i com a fonament i raó de ser de Blanquerna el compromís cristià que brolla de la fe i el seguiment d’aquella bona nova predicada per Jesús de Natzaret. També l’admiració i l’exemple de Francesc d’Assís i del mateix Ramon Llull, que inspirà el nom de l’associació i que Blanquerna  segueix  proposant-los com exemples per a formació d’educadors i educadores,  xiquetes i xiquets, mares i pares; per  l’enfortiment, el coratge  i la resistència en temps difícils.
Una vesprada de portes obertes, de ponts i d’arbres però especialment de persones que volen seguir mirant als ulls, obrint el cor i oferint la mà.

Per molts anys més, Blanquerna!

20 de febrer del 2018

A PROPÓSITO DE MANUAL DEL EDUCADOR SOCIAL por Federico Diego Espuny (21-12-2009)



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Vídeo del acto de presentación en catalán en: https://youtu.be/BD1YoIEuikI

El “Manual del educador social” (2009) de Josep Vallés Herrero, profesional de servicios sociales del Ayuntamiento de Tortosa y profesor tutor de la UNED ha sido publicado por Editorial Pirámide del Grupo Anaya; es una obra práctica que resume y recapitula una larga historia que podrá servir de referencia y estudio a los interesados.
La publicación del texto coincide con los treinta años de ayuntamientos democráticos y con los veinte años de la Convención de las Naciones Unidas por los Derechos de los Niños. El compromiso académico, además de personal y profesional de su autor se dejan ver a través de las páginas de ese “cuaderno de bitácora” o navegación por el proceloso mar de la educación social durante más de un cuarto de siglo.


Entender la tarea del educador familiar, social o de menores para definir sus funciones será más claro al partir de la intervención psicoeducativa tal como ha sido formulada por Gilles Gendrau et col. (2001) “Jeunes en dificulté et intervention psychoeducative” en el ámbito quebecois o como educación especializada; interesante consultar Alejandro Tiana y F. Sanz (2003), “Génesis y situación de la educación social en Europa”.

Enmarcaré este nuevo manual entre cuatro tradiciones: catalano-española, polaco-rusa, de países emergentes o del sur (América/África) y europeo-norteamericana.

De forma sucinta repasamos algunos de sus protagonistas, maestros, educadores para entender adecuadamente qué novedad propone el autor del manual. Espero de esta forma disponer de referentes para escuchar mejor y respetar más a los niños/as, y hacerlo de forma más detallada y concreta, aprovechando la importancia del grupo de iguales para que aprendan a’ pensar’ y puedan ellos mismos construir su vida diaria de forma satisfactoria y crítica.

1. La tradición catalana-española
La protección y defensa de los derechos a la infancia se desarrolla en la línea del movimiento de renovación pedagógica o Escuela Nueva (Escuela Moderna de F.Ferrer y Guàrdia,; Escola Montsessori de A. Gali, Escola de Bosc de R. Sensat; Colonias de Mar de A. Martorell; Revista Infantia nostra y Laboratorio de psicología experimental de Ll.Mª.Folch y Torres ...) y que en sectores específicos de infancia continuará durante la posguerra civil como la Obra Tutelar Agraria (OTA), fundada el 1928 por Ramon Albó (1875-1955), político y abogado que ya de estudiante visitaba las cárceles de Barcelona para interesarse por la cuestión carcelaria. Albó inicia las colonias agrarias a Santa Maria del Vallès y a Santa Maria de Gimenells, dada su experiencia a partir de 1922 como primer presidente del Tribunal tutelar de menores. Dimitió de estos cargos al proclamarse la II República (1931-39). Así lo explican publicaciones de la época y sobre todo el testimonio de un acogido Ricard Font (2000, Pagès), “Los otros niños de la guerra del 36”, hijo huérfano de los perdedores al 39, quien rememora cómo fue acogido en una de estas colonias agrarias de posguerra, sin marchar al extranjero (Los niños de Rusia, Jaime Camino, 2002).

Un talante diferente ofrece la Casa de familia que toma impulso durante el periodo republicano cuando es nombrado vocal del Tribunal tutelar su creador mosén Josep Pedragosa i Montclús (1874-1957) estudiado historiadores como F. Santolaria y A.C.Moreau de la Universidad de Barcelona. La contraposición entre el catedrático de derecho Eugenio Cuello Calón, nuevo juez presidente que sustituye a R. Albó quién recuperó la presidencia del Tribunal tutelar a partir de 1939 hasta casi su muerte, son buena confrontación de laicismo frente al nacional-catolicismo.

Más allá de la posguerra y el desarrollismo de los sesenta, para entender los cambios en el tratamiento de menores, a mayor distancia que obra coordinada por Amando Vega (1984)”Pedagogía Terapéutica e inadaptados en Catalunya” con testimonios de Adrià Trescents y Manel Oliveras, hay que incluir otros dos pioneros:

-Faustino Guerau de Arellano (Valencia, 1929-Barcelona, 1986), pedagogo. Director técnico de la “Ciudad de los Muchachos” de Alicante. Orientador de estudios del Instituto Ramon Albó, de Barcelona. Renovador de la atención de niños y jóvenes marginados con una nueva perspectiva menos asistencial y encubridora de la marginación, y más crítica social que después ha acontecido: la educación social. Promotor de la Escuela de Educadores Especializados Flor de Maig, orientando a la vez el cambio en los centros de infancia de la Diputación de Barcelona. Autor de “La vida pedagógica” (1985) y “El educador de calle” (1987), libros en los cuales se encuentra la síntesis de su pensamiento y trabajo. Publicó diversos artículos y trabajos de su especialidad a revistas como Perspectiva escolar y Guix.

-Toni Julià Bosch (1941–2009), educador social y referente histórico en la consolidación de la figura del educador especializado. Fue presidente de la Asociación Internacional de Educadores Sociales, (AEJI). Vinculado al Centro de Formación de Educadores Especializados y a la Escuela de Educadores Especializados de Girona. Había trabajado apoyando el movimiento de los Colectivos Infantiles del Ayuntamiento de Barcelona y fundador del Servicio Gerundense de Pedagogía Social.

Los cotidianos y, a su vez, legendarios relatos, de éstos y de otros centenares educadores que han sido como las semillas, los testimonios antiguos (s. XX) o los militantes y la avanzadilla que han cimentado las bases de una profesión del presente y de futuro (s. XXI).

La legislación catalana sobre infancia, desde el traspaso en 1981 de competencias en la materia se han realizado cinco grandes leyes: 11/1985, 37/91, 8/95; 9/98 Código de familia; 8/2002 y ahora está en trámite un sexto proyecto “Derechos y oportunidades de la infancia” que prevé, entre otras novedades, incluir una protección social hasta los 21 años por aquéllos tutelados antes de los 18 años.

2. La tradición polaco-rusa
En el oficio de la educación social, debieran ser de obligada referencia dos hombres, que de forma distinta lucharon por la protección a la infancia: Janus Korczak (1878-1944) autor de Com estimar l’infant y El dret de l´ infant al respecte (1920) cuya edición preparó Antoni Tort (Univ. de Vic, 1999). A partir de la experiencia de autogestión en la casa del huérfano en Varsovia, este escritor-educador llevando dos de los huérfanos más pequeños a cada mano y detrás todo el resto del orfanato en formación subió a los vagones de ganado que los conducirían a las cámaras de gas de Treblinka. La vida institucional de grupo tras otro carismático narrador: Anton Seminovich Makarenko en sus Colonias Gorki y Dzerzhinski hacen inolvidable Poema pedagógico (1935) y Banderas en las torres.

3. La presencia en la prosa y el cine en los países emergentes
Aunque incipiente, el sistema de protección infantil o de educación social en los países emergentes lo podemos seguir a través de la literatura. Por ejemplo Jorge Amado a “Capitanas de la arena” (1937) narra la trayectoria de una huérfana de padres y con un hermano a su cargo. Para los más pequeños es hermana-novia-madre como Wendy lo era para "niños perdidos" o para el mismo Peter Pan, de J. Barrie. Aquí es Pedro Bala, el líder del grupo de abandonados que sobreviven en los arenales cerca del puerto de Bahía y que se auto-organizan en torno a la violencia, pero también con generosidad e inocencia.

Son meninhos da rúa, habitan en un viejo almacén y chocan con la policía, con un sacerdote y como siempre con el director del reformatorio, sus vigilantes, y también con el juez de menores así como con diferentes vecinos a quienes hurtan y engañan. Considerado precursor del gran boom de la literatura latinoamericana de los años sesenta con Cortázar, García Márquez, de alguna forma permanece tras “Ciudad de Dios” (Fernando Meirelles ,2002) que, siguiendo la trayectoria vital de un chico que descubrirá en el periodismo un camino para salir de las favelas de Río de Janeiro en Brasil. Autogestión y la vida que se abre paso con la auto-organización, como en “El milagro de Candeal” (Fernando Trueba, 2004) donde el diálogo entre culturas y músicas es el verdadero ejercicio de educación ciudadana y de cambio social.

4. La tradición educativa y social europeo-norteamericana a través del cine
Desde el histórico padre Edgard J. Flanagan (1886-1948), encarnado por Spencer Tracy en la premiada “Forja de hombres” (Boys Town 1938) o “Cero en conducta” (del documentalista Jean Vigo, 1933) hasta “Ladrón de bicicletas” de Vittorio de Sica (1948) y el neorrealismo de postguerra ,llegaremos a la reflexión sobre la familia y el internado :“Los 400 golpes” dirigida en 1959 por François Truffaut, quizás origen de la Nouvelle vague, a unir una carrera de transgresiones con el ingenio del protagonista en diferentes contextos, metafórica o literalmente, representarán los golpes que la vida no perdona. En otro sentido “El milagro de Ana Sullivan” (Arthur Penn, 1962) “Rain man” protagonizada por D.Hoffman en 1988; “Forrest Gump” (R.Zemekis,1994); “La vida es bella” (Roberto Begnini, 1998) y entre nosotros “La lengua de las mariposas” (José Luis Cuerda, 1999), presentan lo mejor de la educación crítica tanto a un lado como a otro del atlántico.

Hemos esperado medio siglo hasta “Los niños del coro” (C.Barratier 2004) y su personaje Clément Mathieu, fueran homenaje a las BoyTowns (ciudades de muchachos) anglosajonas. Ha sido una afirmación de los Centros de la ‘education surveill’ o de la ‘protection de la jeuneusse’ y de la intervención psicoeducativa. La historia del profesor de música sin trabajo que comienza para sobrevivir como vigilante en un internado con un clásico sistema represivo donde cada infracción es inmediatamente castigada pero que no funciona, en general pero mucho menos para los chicos más difíciles. La novedad radica en impulsar lo mejor de ellos a partir de aquello que él sabe hacer: cantar y animar una tan particular coral.

Un elenco de pervertidos educadores también los encontramos en “Padre nuestro” (Song For A Raggy Boy, 2003). Irlanda 1939, con niños recluidos en un internado-reformatorio, gestionado por sacerdotes, que reciben al nuevo profesor William Franklin quién descubre que en el fondo de cada alumno hay un ser humano. Él mismo incorpora su personal trayectoria de internacionalista luchando en la Guerra Civil Española y a la vez atemorizado por la nueva guerra mundial que se acerca. Seguirá el cine testimonio el drama “Sinner” (2007) como las emitidas por el Canal 4 de Irlanda, en 1998 con testimonios ex-internos que fueron objeto de abusos sexuales, psicológicos y físicos mientras eran aislados del mundo a “Las hermanas de la Magdalena" (2002), dirigida por Peter Mullan.

5. La actualidad teórico-práctica en España
Manual es “aquel libro en el cual se compendia la cosa más sustancial de una materia”, el presentado tampoco es una excepción pero tal vez pueda representar una tradición ecléctica y pragmática apoyada en los nuevos conocimientos que a su vez mejoran las prácticas diarias.

Acierta al incorporar las reflexiones (saber hacer y saber ser) del educador y sus recursos, no únicamente de forma teórica sino concreta y operativa proponiendo ejemplos de buenas prácticas dentro de de la educación social, que como si la disciplina quisiese adquirir – con ese nuevo manual- cierta mayoría de edad. Tiene ilustres precedentes y coetáneos: el “Manual para el educador social” (vol. I y II, 1991) de Miguel Costa Cabanillas y Ernesto López Méndez publicado en Madrid por el Ministerio de Asuntos Sociales, hoy localizable únicamente en bibliotecas y, después de una década, el “Manual de pedagogía social de la inadaptación social” de Carmen Panchón Iglesias. O las recientes aportaciones de: T. Feliz, F. Sepúlveda y R. Gonzalo “Didáctica General para educadores sociales” (2009) y J. A. Caride y M. Vieites “De la educación social a la animación teatral” (2006).

Un buen acervo de aportaciones universitarias a la Educación Social, como objeto científico, y sin ánimo de agotar la relación son las múltiples obras y artículos de: C. Ponce, M. Guasch, L. F. Valero (en la Univ. Rovira i Virgili ); J. M. Quintana, M. Senra, M. L. Sárrate, M. Melendro, P. Quicios, G. Pérez Serrano, M. T. Martín González (en la UNED), J. Sáez (en la Univ. de Murcia), J. García Molina (en la UCLM), P. Fermoso (UCJC), J. Ortega (Univ. de Salamanca), V. Núñez, C. Sánchez, A. Parcerisa y A. Petrus (UB), X. Úcar (UAB), M. Segura (Univ. de la Laguna), J. Riera (URL), X. March (UIB), V. Garrido (Univ. de Valencia) o desde perspectivas institucionales diferentes (J. Funes, J. Barudy y J. M. Alonso Varea).
Es estimulante el testimonio de un educador y profesor universitario del Practicum que, después de numerosos esfuerzos para llegar a una cierta síntesis entre la teoría y la práctica, aceptando confrontar su experiencia a la de sus colegas... En puridad, su demasiado ambicioso título puede defraudar aunque tal vez haya sido fruto de las exigencias editoriales que desbordan el resultado de un honesto trabajo.

Esta opera prima supone un hito en el desarrollo de la identidad profesional y de las competencias profesionales de la educación social. Insisto a pesar de la redundancia en que es un oficio ligado a los ayuntamientos democráticos y a los derechos del niño como factores de cambio por un educador social.

Comparto la visión positiva y optimista del ser humano que ofrece, sin entrar a fondo en factores protectores o en la resiliencia ( Stephan Vanistendael, Jordi Cots, Boris Cyrulnik; Tim Guenard ) acepta el análisis de los déficits para hacer valoración o diagnóstico y mejorar la intervención. Acción, modelos, técnicas y métodos que, a modo de compendios, conformarán el corpus de intervención y que ayudan el educador a ejercer su rol profesional dentro de los espacios personales e interprofesionales en que se mueve.
Son importantes los ejemplos de actuaciones profesionales que desarrollan: Inés Solé, educadora de equipos de infancia en riesgo, Helena Homedes, educadora experta en intervención domiciliaria, Carmen Carretero, experta en temas de familia, Gemma Grau, pionera en equipos de orientación del ámbito educativo en Cataluña, y Cinta Borràs y José Ángel Martín, educadores de centros de menores.
El libro atestigua tal vez una creciente demanda en los últimos treinta años de contextos laborales (servicios sociales, penitenciarios, sanitarios, especializado en toxicomanía, en infancia o menores) diferenciados. Lucha diaria para poner fin o coto a la marginación; respuestas en estado de construcción y necesidad de plantear éticamente alternativas y actuaciones para poder atender en las cambiantes circunstancias, tal y como hace Araceli Lázaro, en “Consideraciones éticas en la atención a la infancia y adolescencia” (QASC, 6/2009).
Hoy es importante validar las funciones de estos profesionales, en los servicios sociales y fuera de ellos, como está investigando el profesor Vallés en su proyecto de tesis doctoral dirigido por R. Pérez Juste y M. Senra (UNED) pero aún lo es más la profundización de la praxis emprendida hace menos años por las Universidades y cuyo reflejo puede ser la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS).

Es un libro que después de seis meses en los escaparates de las principales librerías, catálogos, ha recibido más de media docena de exigentes críticas y tal vez dejará definitivamente atrás lo que su autor considera la caballería andante del educador social. El texto mira de aprovechar las oportunidades proponiendo el mismo humor e ingenio que el Don Quijote para seguir deshaciendo entuertos, es decir, dando habilidades, instrumentos y ejemplos para mejorar.